Los robots no son una rareza en los quirófanos del mundo y tampoco son sapo de otro pozo en algunos centros de salud de nuestro país. En rigor, en tres instituciones de la Argentina ciertas intervenciones quirúrgicas se realizan con la asistencia mecánica del Da Vinci, el nombre con el cual se conoce a un "robot cirujano", acaso el más célebre entre los suyos, que comenzó a operar en los albores de este siglo y que en la actualidad supera las 3 mil unidades a nivel global. De aquel volumen, casi el 70 por ciento se encuentra en centros de salud de Estados Unidos, su país de origen.
El precio de estos equipos oscila entre los 2 y 2,5 millones de dólares.Pero no hay dudas: este tipo de equipos suponen ventajas tanto para los médicos como para los pacientes.La precisión del equipamiento entrega una sensación de seguridad y eficiencia al cirujano que está en la consola, ofreciendo además mayor estabilidad al evitar los temblores propios de la mano humana y permitiendo asimismo llegar a zonas de difícil acceso. Los réditos son también para el paciente: el método es poco agresivo, hay menor pérdida de sangre durante la operación y menor posibilidad de infecciones, y el postoperatorio se reduce notablemente en relación a las cirugías tradicionales, con una estadía hospitalaria de dos días de promedio.

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