La aplicación de las nuevas tecnologías a la neurocirugía ha permitido un aumento del 20% en los tumores del cerebro que se pueden operar, y que hasta hace poco se encontraban en zonas consideradas prohibidas por su inaccesibilidad.
Una de estas técnicas es la Resonancia Magnética Intraoperatoria, que permite ver imágenes en tiempo real del lugar del cerebro que tiene la lesión o el tumor. Cualquier persona puede sufrir un tumor cerebral sin previo aviso, de los que en general el 70% son malignos, y la intervención necesaria para su eliminación necesita "muchísimo cuidado" para no dejar traumatismos en el cerebro del paciente. Para actuar con seguridad y extraer el tumor sin dejar graves secuelas, se empezó a utilizar la cirugía guiada, que consiste en sistemas de navegación como los GPS que ayudan a "viajar" por el cerebro. Sin embargo, la tecnología ha dado un paso más y, desde 1995, se utiliza un sistema intraoperatorio, que permite ver imágenes del lugar de la operación en tiempo real y que asegura que el cerebro no se dañe y quede igual que antes.
En el futuro, habrá que desarrollar cada vez más ese sistema para conocer las conexiones en el cerebro y saber por donde se puede o no se puede ir, como si se tratara de calles de una ciudad.
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