Hace no demasiados años, el diagnóstico y la programación
del tratamiento , para desórdenes en los tejidos
blandos como los del cerebro, el hígado, entre otros, se hacía mediante procedimientos
invasivos y técnicas de aplicación de rayos X, que brindan una imagen en dos
dimensiones, donde los órganos aparecen comprimidos o aplastados en la placa. Actualmente se usan otros procedimientos.
Este nuevo método consiste en una parrilla de rayos X
independientes que atraviesan al paciente. Su funcionamiento mecánico se
realiza a través de emisores y detectores que giran simultáneamente y, al
realizar una revolución completa, se envían los datos a una computadora que los
analiza. De la cuadrícula formada, con los emisores y detectores, a cada una se
le asigna un tono gris de tal manera que se logra la imagen de un corte en
rebanadas del paciente. Mediante el avance del paciente en el tubo radiológico
se realizan cortes sucesivos hasta obtener una imagen tridimensional.
No hay duda que las técnicas desarrolladas han revolucionado
la forma de diagnóstico de muchas enfermedades y sobre todo de lesiones en
tejidos blandos. No se podría imaginar tener en la actualidad un hospital sin
éste tipo de equipo.
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